Nuestro homenaje,
      sugerente artículo de los miebros del Santi Brouard taldea Iñaki Pinedo, Patxi Goenaga y Mikel Zuluaga sobre la respuesta al ataque a Gestoras, publicado en GARA el 4 de noviembre de 2001.


      Iñaki Pinedo, Patxi Goenaga, Mikel Zuluaga * Santi Brouard taldea
      Nuestro homenaje

      Criminalizar todo lo que sugiera emancipación y liberación de las ideas ya no se ejercita exclusivamente a través de los medios de comunicación de masas sino que se traslada a las comisarías.

      Todo son palabras hasta que el Estado no ve peligrar su unidad, economía y sistema de valores, entonces la palabra se desplaza hacia la violencia. Al principio incre- mentarán la violencia estructural y luego la física. Poco a poco irán acomodando la legalidad para que la violencia del Estado esté simulada de democracia.

      Intentar estigmatizar a todas las iniciativas populares de entramado de ETA es una de las expresiones más recurrentes del Estado Español; conforme tomemos mayores iniciativas populares pondrán mayores obstáculos legales (e ilegales) para deshacer todas las dinámicas liberadoras, una guerra sin cuartel contra toda la disidencia. Siendo un error pensar que esta agresión sólo la sufre la izquierda abertzale, la falta de libertades democráticas la padecen todos los ciudadanos vascos, si no, que se lo pregunten al PNV, nada más que ha discrepado moderadamente del «sentir» del Estado.

      El juez Garzón desde su falaz «teoría de las pantallas» avanza en su particular Mcmacarthismo a la española bebiendo las fuentes del Ministerio del Interior, cerrando empresas legales, medios de comunicación, Fundaciones, arresta a Mesas Nacionales, a organizaciones políticas, juveniles, populares y de desobediencia, deteniendo a ciudadanos indiscriminada- mente, creando en un sector de la población una indefensión que nos recuerda a tiempos pretéritos, donde la consideración de ser vasco era sinónimo de rojo y terrorista.

      Pero las repercusiones sociales de sus agresiones son infinitamente menores de lo que pensamos, ya que están bien sustentadas por un sólido andamiaje institucional que democratiza su violencia y por unos medios de comunicación que dan cobertura de masas a estas acciones, teniendo un coste pequeño en su base social y electoral. Lo que les proporciona manos libres para practicar las agresiones. Cada acción de guerra, antidemocrática o vio- lenta está totalmente diseñada para que afecte lo menos posible a su sistema, base social o economía. Son operaciones totalmente planificadas para descabezar los movimientos, impedir su desarrollo, para examinar las respuestas, señalar de violentas todas las iniciativas populares, estigmatizar de delincuente a todo el que discrepe, alejar a los sectores más débiles y para que nadie que disienta se sienta seguro.

      Sólo una respuesta ciudadana contundente puede paralizarles. Por ello, desde nuestra humildad planteamos activar el movimiento desobediente partiendo de la base democrática de que no se puede detener a las personas por las ideas, por mucho que éstas vayan contra el orden constitucional o cualquier otra imposición planetaria, ya que cualquier norma legal es modificable si así lo opinan los ciudadanos.

      Trágico nos parece lo acontecido esta pasada semana cuando personas defensoras de los derechos humanos de los presos y presas se les detiene, paradójicamente, por luchar por esos derechos, tan elementales como son la defensa de los detenidos y su asistencia, contra los arrestos indiscriminados, contra las torturas, por la vuelta de los presos a Euskal Herria, por el apoyo a los familiares, por la amnistía... reivindicaciones que son asumidas por la mayoría de la ciudadanía vasca. Si movimientos civiles como las Gestoras Pro Amnistía y Senideak son perseguidos, es porque este Estado no guarda las mínimas garantías democráticas.

      Nuestro homenaje a las Gestoras Pro Amnistía y Senideak es avivar las respuestas desobedientes para que las libertades individuales y colectivas no sean zapateadas de forma continuada y arbitraria; una desobediencia que impulsa modelos pacíficos y civiles de respuesta a la agresión del Estado, pero que nunca debe ser cómoda con el poder. Para que la desobediencia no sea sólo una conjetura, sino un ejercicio personal de insumisión que adquiere su verdadero sentido emancipador cuando desobedecemos colecti- vamente todos, pasemos de la teoría a la práctica. Por ello planteamos que:

      Mientras exista una detención por pensamiento, por defender los derechos humanos, mientras existan detenciones indiscriminadas, presos de conciencia y se torture (último informe de Amnistía Internacional ), todo ciudadano y ciudadana tiene el derecho moral de proteger a los perseguidos en defensa de las libertades democráticas. Es nuestra homenaje pacífico a la amnistía. *


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